¿Qué es real?

Que es real?Con este título arranca el editorial de la revista Stereophile en la edición de junio. El argumento se centra alrededor de si, dado que la razón de ser del audio *high-end* es la de reproducir sonido con la mayor fidelidad y precisión posible –lo más idéntico a la realidad, pues– ¿bajo qué parámetros estamos decidiendo cuál sistema suena más “real”, si cada vez estamos menos expuestos a escuchar música al natural y en vivo, tal como corresponde?

En el mundo de las minicadenas, los portátiles y similares que se encuentran en cualquier tienda por departamentos, el gancho de ventas es usualmente cuán fuerte (léase: explotador de oídos) y sonoro sea uno de estos sistemas. Con sólo que estés leyendo estas líneas, probablemente eres de la opinión –al igual que nosotros– que el que un sistema suene más o menos fuerte no es un indicador real de cuán preciso es en reproducir la naturalidad y el realismo de un instrumento o una voz cantante. Lo más cercano que podemos obtener con esos sistemas es una *aproximación* bastante irreal del verdadero instrumento o voz real. Y si sucumbimos a la tentación de “ecualizar” o “ponerle bajos” para hacerlo más “atractivo”, tanto más nos alejamos de emular a la fuente original. O sea, podemos escuchar una reproducción *aproximada* del sonido de un violín… pero esa reproducción NO constituye de manera alguna una réplica total y absoluta de la interpretación de un violín en vivo.

¿Cuándo fue la última vez que estuviste en un recital (preferiblemente uno predominante en instrumentos acústicos, como en música clásica o jazz) y pudiste escuchar la *presencia* (sí, la presencia), el peso y el volumen (sin amplificación externa alguna) de instrumentos como una batería, una trompeta, un bajo, un piano? ¿Algo muy diferente a como suena un estéreo común, verdad? Sí, tras años de escuchar música sólo en discos, realmente nos puede impresionar lo fuertes y percusivos que pueden ser, los sonidos de una trompeta o un piano al natural, sin artilugios tecnológicos ni de estudio de por medio. Pero esas son precisamente las impresiones y sensaciones que el audiófilo purista busca reproducir en su sistema, en búsqueda de completar la ilusión de tener en su casa lo más cercano posible a los mismos artistas tocando en vivo en su sala.

Aunque también la calidad de las grabaciones y el método de grabación utilizado juega una parte fundamental en preservar esa sensación de realismo. Una grabación de baja calidad o dinámicas compresas seguirá siendo una grabación de baja calidad así sea reproducida a través de un sistema de $100.000 dólares. De ahí que hayan ciertas ediciones, discos y sellos que son referentes favoritos habituales entre los aficionados del *high-end* por su alto nivel de calidad en sonido. El problema es que no siempre la música más interesante y la ingeniería de sonido más competente se juntan.

En todo caso, no hay mejor patrón comparativo de cuán bien (o no) reproducen nuestros sistemas sonido de forma realista que tener el hábito de atender conciertos u otros lugares donde toquen bandas u orquestas en vivo en nuestra área, y es un hábito que muchos –me incluyo– no tenemos por costumbre. Por eso, en aras de mejorar esta situación ponemos a disposición la dirección **conciertos [arroba] audiolismo.com** para que los lectores de todas partes –no importa si eres de España, Argentina, Chile, México, etc– puedan enterarse de los conciertos y actividades que ocurren en su ciudad. Igualmente pueden utilizar los comentarios de este sitio.

Salir de casa de vez en cuando es, también, una alternativa saludable. :D

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