Serie Classical Bytes de Deutsche Grammophon

Una iniciativa muy interesante nos muestra la legendaria disquera Deutsche Grammophon con su nueva serie Classical Bytes, evidentemente dirigida a la gente joven en espera de iniciarse en la música clásica de forma atractiva y divertida. Destacan las portadas de cada uno de los discos, cada una realizada por caricacturistas de renombre y que le dan un enfoque un tanto irreverente pero gracioso a cada uno de los históricos compositores que conforman la serie.

No se pueden pasar por alto imágenes como las de G.F. Handel retratado en un estudio de grabación, con un sintetizador y un jarro de cerveza a mano, de Tchaikovsky en un atuendo contemporáneo hablando por celular en un parque, o de Giusseppe Verdi siendo requisado en un aeropuerto. Irreverentes, sin duda, pero me gustan sobremanera. Como que parte de la estrategia de acercar a los jóvenes a la música clásica es “hablarles” visualmente en una manera con la que se identifiquen plenamente y similar a lo que ven y oyen en otras partes.

GD Classical BytesLa serie está compuesta por diez discos, conformados por las obras más conocidas de Mozart, Bach, Beethoven, George Gershwin, Beethoven, Frederic Chopin, Vivaldi, Tchaikovsky, Handel, Johann Strauss y Verdi. La calidad de producción y sonido de Deutsche Grammophon siempre ha sido de excelente calidad y realismo, y esperamos que esta serie no desmerezca en este respecto. Las interpretaciones son del catálogo de DG que incluye artistas como la orquesta sinfónica de Londres, la de Boston, y solistas como el pianista Claudio Abbado, Christoph Eschenbach, el director Herbert Von Karajan, y otros.

Si hay algún punto débil en esta colección es el hecho que, por más que nos duela aceptar, la gran mayoría de los jóvenes hoy día (la gente de menos de 30 años de edad) ya no *flipan* por un CD — antes, preferirán tener un lector de MP3 portátil como el ubicuo iPod, o han hecho de su ordenador u computadora su estéreo de casa encadenado a un par de microparlantes de escritorio de pena ajena. Sitios como la tienda de música de iTunes han demostrado ser un éxito de ventas, y sería natural que –consideraciones de sonido aparte– esta serie pudiera difundirse por este medio. La Deutsche Grammophon debería intentar colocar estos discos mediante descarga legal en la Internet, si realmente quieren captar la atención de la generación a la que van dirigidos, y ojalá con un sistema de encodeo sin pérdida como el Apple Lossless o FLAC. Posteriormente, estos archivos digitales podrían reproducirse mediante un DAC como el USBTD de Scott-Nixon que reseñamos anteriormente, y la calidad de sonido podría ser igual o incluso superior que la de un CD común. Así que, al menos en ese punto, no tendrían nada que perder. Si el audio *high end* realmente quiere sobrevivir, necesitará adaptarse a los gustos y expectativas de las nuevas generaciones.

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